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lunes, 19 de noviembre de 2012

C o l o m b i a


Nuestro país nunca ha logrado una unión completa, desde sus comienzos como una joven República estuvo divida en dos bandos y ahora  sigue condenada a la guerra y a la división.

El 20 de julio de 1810 en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, capital del Virreinato de Nueva Granada se presentó el grito de independencia santafereño, que acabó con el dominio chapetón, al parecer florecería una nueva nación y Dios la bendeciría con prosperidad, pero lo que siguió fue una guerra estúpida entre nuestros compatriotas que tal vez propició el comienzo de nuestra desgracia.
El país en vez de unirse en torno a una patria, a una ideología, a una bandera, entró en banales discusiones sobre cómo debía ser la Organización Política de la nación infante, generándose pleitos, discusiones y guerras civiles internas ente centralistas y federalistas que al fin y al cabo eran compatriotas, mientras un ejército español se rearmaba para recuperar los territorios perdidos. No quiero discutir sobre cual organización política le convenía más a Colombia en sus primeros años, pero si sé que en esos momentos el pueblo debió de unirse entorno a Colombia y luchar por su legitimidad; como pueblo unido y no como centralistas y federalistas, ya las discusiones sobre la organización se discutirían después en un cabildo, en una mesa, en un escritorio y no en un campo de batalla, cuando la guerra contra los españoles ya estuviera totalmente ganada.

Después vino el general Simón Bolívar, que mantuvo por un tiempo corto el país unido en torno a lo importante, ganar la guerra. Cuándo se obtuvo la victoria definitiva, surgió un gran fruto La Gran Colombia, llamada a ser potencia latinoamericana; pero otra vez la división generada desde antes con los centralistas y federalistas, y diferencias entre las regiones hicieron que en menos de una década la Gran Colombia se disolviera y se formaran las naciones que conocemos ahora.

Años después y ya como nación única y soberana la República de Colombia heredó de la lucha centro-federalista un mal igual o peor, los conservadores y los liberales hijos pródigos de las anteriores ideologías respectivamente y sucesores de la división. Otra vez el país se enfrascó en la división y en la lucha de dos bandos pero esta vez más largo y más sangriento. Primero mandaron los conservadores con la República de Nueva Granada, pero después de una guerra civil de 1860 a 1862 los liberales radicales tomaron el poder y se conformó los Estados Unidos de Colombia derrumbando lo bueno y malo que ya se había logrado y casi que haciendo volver a empezar al país; más tarde en 1886 una nueva constitución de tinte conservadora tumbó la federación y originó un gobierno centralista en el cuál también se acabó con  lo ya progresado y se generó más guerras y más muertes.

Más tarde de esta constitución y un corto periodo de calma, tras un dominio hegemónico conservador y unos descontentos liberales se genera la llamada época de la Violencia, una guerra bipartidista, los conservadores en calidad de gobierno de turno atacaban a los liberales que se organizaron en grupos armados, que después generaron las guerrillas, época de guerra, destrucción, torturas y muertes, entre nosotros mismos, hermanos, hijos de una sola patria. Luego el golpe de Estado realizado por Gustavo Rojas Pinilla para pacificar el país que ardía en una guerra sin tregua terminó con un “acuerdo de corbata” llamado el Frente Nacional, que lo que hizo fue disminuir las diferencias entre los altos dirigentes conservadores y liberales, y agudizar las diferencias entre los seguidores de los dos partidos, mientras estos dos partidos se turnaban el poder, en el campo y en las ciudades seguía la violencia bipartidista. Ahora hemos heredado todos nuestros errores, un conflicto armado que aún sigue, acaba e impide el progreso del país.

En conclusión nuestro mayor error y la desgracia que nos ha perseguido desde que éramos una joven república ha sido la desunión, siempre que algo está dando fruto y llegan  sus avances llega otra corriente acabando con todo lo que se hacía, haciendo empezar completamente desde cero, haciendo imposible un progreso. Como dije antes no quiero discutir cual de todas las corrientes es la más conveniente ambas tienen cosas buenas y cosas malas, pero sí como país unido hubiéramos escogido democráticamente una y hubiéramos luchado junto a ella, construyendo y tratando de sortear los aspectos malos de esa ideología, la cosa hubiera sido diferente; las cosas no serían como hoy sí en vez de luchar con armas, cuchillos y machetes por cuestiones políticas, las hubiéramos resuelto en asambleas o en votaciones pero nuestro país se dedicó a resolver estos pleitos en un campo de batalla; tal vez tendríamos mejor calidad de vida sí en vez de luchar y dividirnos nos hubiéramos unidos en pro de la construcción de la nación, por eso casi 202 años después seguimos pagando las consecuencias. Sólo podremos seguir adelante si el país deja los rencores pasados atrás y se une en la esperanza de la paz.

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