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jueves, 15 de noviembre de 2012

¡Yo soy mejor que usted!

Quizás esta frase la hemos escuchado infinidades de veces por diferentes personas y siempre nos ha parecido algo burda arrogante, tal vez  siempre se ha vivido con un modelo de que se tiene que ser mejor para poder humillar a los que no son tan “capaces”.
Desde pequeñas las personas han vivido con este complejo de inferioridad, esto se ve reflejado en la familia cuando la mamá le dice a su hijo algo “no me discuta que yo soy su autoridad” o en el colegio cuando un profesor dice “el que estudio fui yo, así que tome asiento y no contienda mis decisiones “pero todos nos revelamos y ¡echamos tres gritos al aire!, cuando este tipo de expresiones tan imperativas las utiliza una figura pública algo así como un funcionario del estado que como todos opinamos ante un escándalo de cualquier índole donde se vean envueltos este tipo de personajes “¡jum! Debería dar ejemplo”
Eduardo Merlano es un senador de la república inscrito al partido de Unión nacional más conocido como partido de la U que estuvo involucrado es un caso algo bochornoso por los días del mes de mayo en el norte de Barranquilla; lo que paso solo lo saben exactamente el caballero senador de la república Merlano y los policías que también están envueltos en este hecho.
 Lo que salió a la luz pública fue que Merlano se negó a realizarse una prueba de alcoholemia que le iban a realizar estos policías que al parecer no portaba los documentos necesarios  para conducir un automóvil, los argumentos de este funcionario para negarse a esta prueba fueron que a los senadores no se les realiza esta prueba y utilizo unas palabras algo despóticas, dijo: "Cincuenta mil votos, ¿cincuenta mil personas votaron por mí y ustedes me van a venir a faltar el respeto?". Hechos que no dejan muy bien a la autoridad colombiana quizás porque es muy cierto que este tipo de personajes deberían guardar compostura en todo momento; eso de que “estoy en mi descanso” no es un testimonio valido en ningún momento ya que si se castiga a un ciudadano común por dicho comportamiento él también debe de ser acusado, pero en lo que deberíamos pensar y compartir es que tiene que ser acusado y juzgado con más ímpetu porque pertenece a una de las ramas con más poder en el país. No se nos puede olvidar que años atrás nuestras madres, nuestros profesores, nuestros amigos en algún momento tuvieron este tipo de comportamiento entonces ¿por qué castigar más a una persona teniendo en cuentan su posición? Los humanos estamos propensos cometer errores y así como a una madre se le queman las “tajadas” y a un profesor se le olvida una formula, un funcionario se puede equivocar pero por tener una posición privilegiada no quiere decir que este personaje esta en todo su derecho de hacer este tipo de cosas, solo que se debería pensar más en educar y no tanto en castigar.
No se debe juzgar a un hombre sin ponernos a prueba. Cuando un ciudadano se enoja y se riega a decir cosas y tiene una escena parecida ¿por qué un funcionario lo castiga?, más cuando lo hace él no pasa nada, un funcionario no deja de ser un ciudadano.

SANTIAGO GÓMEZ MONTOYA. 

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