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domingo, 24 de febrero de 2013

C o l o m b i a (II Parte)

Un gran ejemplo de que Colombia es un país desunido y divido, son sus dos mayores fuerzas políticas actuales.
La Constitución de 1991, diversificó al país en cuestión de partidos políticos y acabó con la hegemonía conservadora y liberal, esto ayudó en parte a que se disminuyera está latente lucha, aunque todavía suframos las consecuencias. Pero aunque ya hay múltiples partidos, varios de estos, a causa de diferencias políticas generaron divisiones internas dentro de la colectividad, reproduciendo el problema general de Colombia: la división.

Hoy podemos ver al Partido de “Unidad” Nacional, partido del gobierno de turno, partido con la mayor cantidad de curules en el Congreso, divido en dos grandes bandos, por un lado los Santistas que apoyan el proceso de paz, y por otro los Uribistas que apoyan las puyas del prodigioso expresidente. ¿Qué podemos esperar si el mismo partido de “Unidad” Nacional, no hace gala a su nombre?, ¿Qué podemos esperar si el Partido que gobierna a Colombia no es capaz de ponerse de acuerdo ni entre ellos mismos? Es como sí en un partido de futbol los once jugadores de un equipo se atacaran entre sí, ¿Qué oportunidades de ganar tendrá el equipo de la Unidad Nacional? La definición de partido político sería “asociación de individuos unidos por ideales comunes y que persiguen el poder para practica esos ideales”, pero al parecer el partido de la” Desunidad Nacional”, no conoce este concepto.
Pero más allá de lo paradójico que suena hay que analizar las consecuencias catastróficas que le podría producir a Colombia un partido de gobierno desunido, no se puede trabajar por el bien del país mientras se producen peleas internas, las reformas que necesita el país requieren la unificación de los partidos para sacarlas adelantes pero, ¿cómo lograrlo si ni siquiera están unificados en su estructura interna? Otra vez el fantasma de la división que nos acompaña fielmente vuelve a aparecer cuando estamos a puertas de realizar el proceso de culminación del Conflicto Armado; el daño podría ser incalculable se pueden echar 4 años de avances a la basura si nuestro bien ilustrado partido de la U no deja sus diferencias particulares.

Y la oposición que es la llamada a hacer frente y a poner en tela de juicio las acciones del Oficialismo también no se escapa del fantasma de la división. El Polo democrático alternativo que es la mayor fuerza opositora en el congreso sufrió una gran fractura con la salida de Gustavo Petro que se llevó consigo un ala muy importante de este partido, formando al Partido Progresista; el Partido Verde también se ha visto afectado aunque en menor forma por la salida de Antanas. La oposición no podrá luchar contra la fuerza oficialista si no se une, para juntos hacerle frente ya que representan una gran fuerza, pero separados no amellan las espadas del gobierno de turno.

En conclusión el país se encuentra divido como siempre, y que así afronta los Procesos de Paz, ojalá no se vean afectados y ojalá los políticos de este país se den cuenta que la única manera de sacar este país al progreso es que se unan todas las fuerza y que juntas trabajen por el país. Oficialismo y oposición deberán de dejar sus estúpidas peleas internas y dedicarse a jugar el papel que les pide Colombia, se debe producir una unión entre estas dos fuerzas para así construir el país que nos merecemos, si se quiere lograr la paz se necesitará de la unión interna de cada una de estas dos fuerzas y de una macrounión a la vez de estas mismas y dejar de lado los fantasmas de la división

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